FORMACIÓN DEL CLUB ATLANTA

Un poco de historia de nuestro querido Club Atlanta.

Allá en los albores del presente siglo, existía en nuestro pueblo una entidad con el nombre de
"Club Atlético Vedia", y para la principal finalidad de practicar fútbol, habían fundado los
hermanos Torres, Eliseo Brown (que junto con sus hermanos habían hecho famoso el viejo
"Alumni" como uno de los precursores de este popular deporte en el país) y otros entusiastas
del balompié, que comenzaban a aflorar en el pequeño pueblecito que era el Vedia de
entonces. A los pocos años apremiado por diversas circunstancias, dicho Club se vio precisado
a disolverse. No obstante, la siembra estaba hecha y resultó fecunda, pues la semilla había
caído en tierra fértil dando su fruto sin demora.
Corría el año 1915, cuando un núcleo de jóvenes que habían pertenecido al "Atlético",
resuelven organizarse para continuar con la práctica del viril deporte. Es así que la entidad
vuelve a la acción con el nombre que le dieran los hermanos Torres,  Brown, etc. Vale decir,
“Atlético Vedia” y desarrolla su gestión sin inconvenientes hasta fines de 1916, momento en
que varios socios, en desacuerdos con los directivos, desertan de sus filas para formar un
nuevo instituto con el nombre de Club “Independiente”.
Al promediar 1918, después de dos años en que ambas entidades habían desplegado su
quehacer cada cual por su lado se nota una creciente declinación deportiva en el ámbito local.
El Dr. José. M Basso es Presidente del “Atlético”, mientras que don Horacio Garros se halla al
frente del “Independiente”. Ambos presidentes están unidos por vínculos de amistad y en
tertulias efectuadas en la sastrería de don Horacio, el joven sastre y el joven médico, han
comentado más de una vez la situación imperante en lo que al fútbol se refiere.
De una de esas charlas surgió la idea de que sería conveniente realizar una campaña de
reacercamiento de los dos clubes, primer paso que luego llevaría a la fusión.
Los dos directivos trabajaban activamente; se liman asperezas y se allanan dificultades para
que el reencuentro sea total. Así planteadas las cosas, se llega a las postrimerías de año.
Los últimos días de 1918, la acostumbrada calma en la que se deslizaba la vida pueblerina, se
nota un tanto trastocada por el afanoso ir y venir de un importante sector de la población. Se
hallaba en gestión un acto, en el cual reunirían los dirigentes y asociados de “Atlético Vedia” e
“Independiente”, coronando así el éxito de las gestiones que sus presidentes emprendieran.
El Dr. José M. Basso, pone a disposición su casa para tal efecto y ese es el lugar de la cita.
Caluroso el día de aquel incipiente verano. Era el domingo 22 de diciembre de 1918 y al filo del
mediodía los muchachos de ese entonces llegaban a la casa del Dr. Basso, con el ánimo bien
dispuesto para llevar a buen término el asunto que allí los convocaba. Un almuerzo a la criolla,
servido bajo la generosa sombra de los paraísos del patio, fue feliz preámbulo para entrar
concretamente en materia.
Estaban allí, el dueño de casa y su hermano Alberto; los hermanos Agustín y Juan Raggio;
Roberto H. Browne; Saturnino Saenz; Alberto Robles; Manuel Caballero; Segundo Garayo;
Enrique Garbocci; Lázaro Volaj; Elías Giorgi; Valentín Mendez; Mariano López; Bautista
Lombardini; Gaspar Castañeda; Juan S. Zatti; Jubino Díaz; Horacio Garros; Miguel Novarc;
Modesto Albarello; Santiago Rizzardi; Ignacio Furundarena; Martín Cortina y Domingo García.
Desde las 15 hasta las 18 hs. se sesionó con el entusiasmo característico de los grandes
acontecimientos.
Allí quedó constituída la primera Comisión Directiva, que se integró de la siguiente manera:
Presidente, Saturnino Saenz; Vicepresidente, Roberto H. Browne; Secretario, Juan S, Zatti; Pro
Secretario, Mariano López; Tesorero, Horacio Garros; Pro Tesorero, Santiago Rizzardi; Vocales:
 
Miguel Novaro; Modesto Albarello; José M. Basso y Ramón López Piñero; Revisores de
Cuentas: Alberto A. Basso y Manuel Caballero.
Tremenda tarea la de salir “máquina avante” pues grande era la escasez de recursos
materiales. Al día siguiente de su fundación, en la primera reunión de la Comisión Directiva, le
fueron entregados al Tesorero del flamante Club, los fondos que existían en las tesorerías del
“Independiente” y del “Atlético” que sumaban en conjunto la cantidad de $ 13,08.
Pero si enorme era la lucha, no les iba en zaga la voluntad de aquellos hombres que se dieron a
ella con ardoroso entusiasmo y alto espíritu y que encauzaron al “Atlanta” en honroso y digno
sendero del que jamás se apartaría.
Tal era el afán de llevar adelante la tarea emprendida, que desde el 22 de diciembre de 1918 al
1  de febrero de 1919, se labran diez actas de reuniones, lo que significa estar en sesión casi
permanentemente.
El 8 de junio de 1919, la primera Asamblea desde su fundación, aprueba los Estatutos por los
cuales se regirán los destinos del Club y que fueron confeccionados por una Comisión
especialmente designada, que estaba integrada por los señores José M. Basso, Horacio Garros,
Manuel Caballero y Alberto A. Basso.
De allí en adelante, su tarea constructiva en la formación física y espiritual de la juventud, se
fue afianzando paulatinamente.
Hombres con inquebrantable espíritu de lucha, que supieron avizorar el futuro que aguardaba
a la novel entidad y que no conocieron el desmayo pese al cúmulo de obstáculos por vencer,
sirvieron de ejemplo a las futuras generaciones y posibilitaron toda su grandeza actual, que
brotó de lo más simple, enseñando que es de esta manera como se forjan los destinos
superiores. En sus libros de actas se refleja fielmente un límpido derrotero que habla bien a las
claras de la preocupación que en todas las horas, fue norte de sus directivos y de la fe nunca
perdida en alcanzar la meta prefijada.
El legado recibido nos servirá de estímulo que posibilitará el crecimiento día a día, del retoño
que los actores del histórico evento plantaron con cariño, con amor y desinterés. Y ello ha de
lograrse sin duda alguno, pues la acción debe continuar para llevar al viejo “Atlanta”, a
culminar la magnífica trayectoria que vislumbraron los veinticinco fundadores en aquel lejano
22 de diciembre de 1918, trabajando con el entusiasmo puesto siempre de manifiesto por las
causas nobles, por la cultura social, por el deporte, derecho inalienable de la juventud toda y
por una tradición  noblemente vivida.